Amortiguador
Componente de la suspensión que controla las oscilaciones y el rebote de la carrocería, manteniendo el neumático en contacto con el asfalto. Es clave para el confort y, sobre todo, para la seguridad: influye en el agarre, la estabilidad y la distancia de frenado.

Los amortiguadores gastados no solo restan comodidad: alargan la frenada y reducen el agarre. Te explicamos su función y cómo saber cuándo cambiarlos.

Para qué sirve

Cuando la rueda pasa por un bache, el muelle absorbe el golpe pero tiende a rebotar. El amortiguador controla ese rebote para que el neumático no “salte” y mantenga el contacto con el suelo, lo que asegura agarre y estabilidad.

Síntomas de amortiguadores gastados

  • El coche rebota o “flota” tras un bache
  • Mayor distancia de frenado
  • Desgaste irregular de los neumáticos
  • Balanceo excesivo en curva y al frenar
Aviso. Unos amortiguadores gastados alargan la frenada y reducen el control, sobre todo con lluvia. No es solo confort: es seguridad. Se cambian por parejas (mismo eje) para un comportamiento equilibrado.

Preguntas frecuentes


¿Cada cuánto se cambian los amortiguadores?

No hay plazo fijo; suelen revisarse a partir de los 60.000-80.000 km y cambiarse cuando pierden eficacia, gotean o el coche rebota.


¿Por qué se cambian por parejas?

Para que ambos lados del mismo eje se comporten igual; montar uno nuevo y dejar el otro gastado desequilibra la conducción.


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