En corto

El parachoques es la pieza situada en la parte delantera y trasera del coche que absorbe y amortigua los impactos en colisiones a baja velocidad. Su misión es reducir los daños estructurales del vehículo y proteger componentes clave, además de aportar identidad al diseño exterior.

Es una de esas piezas que solo miramos cuando se lleva un golpe, pero cumple una función de seguridad muy importante. El parachoques está diseñado para deformarse y absorber la energía de un choque leve, de modo que el resto de la carrocería y los ocupantes sufran lo menos posible. Desde sus rudimentarios orígenes a comienzos del siglo XX, ha evolucionado enormemente en materiales y diseño para conjugar protección y estética.

Parachoques
Elemento de seguridad pasiva ubicado en los extremos delantero y trasero del coche, pensado para absorber la energía de los impactos de baja velocidad y minimizar los daños en la estructura del vehículo.
Ubicación
Parte delantera y trasera del coche
Función principal
Absorber impactos de baja velocidad
Protege
Carrocería, faros, refrigeración y maletero
Materiales habituales
Plástico, aluminio, acero y fibras

Para qué sirve el parachoques

Su función esencial es actuar como barrera que absorbe el impacto en una colisión. Al deformarse, disipa la energía y reduce tanto el daño estructural como el riesgo de lesiones. No está pensado para golpes a alta velocidad, pero es muy eficaz en los pequeños toques del día a día: maniobras de aparcamiento, alcances a poca velocidad o roces con obstáculos.

Además, protege componentes críticos que quedan justo detrás, como el capó, el sistema de refrigeración, los faros o el maletero. Un parachoques bien diseñado evita reparaciones caras en esos elementos. Y no hay que olvidar su papel estético: forma parte del rostro del coche y a menudo integra faros antiniebla, sensores de aparcamiento y cámaras, elementos que influyen incluso en la visibilidad y la seguridad al maniobrar.

Tipos de parachoques según el material

El material determina el peso, la resistencia y el precio de la pieza. Estas son las opciones más habituales:

  • Plástico: el más común por su bajo coste, ligereza y facilidad para moldear formas e integrar sensores. A cambio, se daña con relativa facilidad en impactos menores. Los compuestos actuales de policarbonato y polipropileno mejoran mucho su resistencia.
  • Acero: muy resistente a los golpes, pero pesado, lo que penaliza el consumo. Se usa sobre todo en vehículos que priorizan la robustez.
  • Aluminio: resistente y a la vez ligero y anticorrosión, aunque más caro que el plástico. Interesante cuando se busca aligerar el coche.
  • Fibra de carbono y de vidrio: altísima resistencia y muy poco peso. La de carbono es habitual en coches de lujo por su precio elevado; la de vidrio es una alternativa más económica.

La calandra, el capó y el parachoques forman el conjunto frontal del coche. Si te interesa cómo se integran, echa un vistazo a qué es la calandra, la rejilla que se aloja justo encima del paragolpes.

Averías más frecuentes del parachoques

Por su exposición constante, el parachoques sufre desgastes y daños con el uso:

  • Grietas y abolladuras: muy comunes en los de plástico tras roces con bordillos o pequeños alcances. No siempre comprometen la estructura, pero afean y pueden afectar a la sujeción.
  • Desprendimiento de pintura y corrosión: típico en piezas metálicas expuestas a la humedad y a la sal de la carretera, que deterioran el aspecto y la integridad.
  • Soportes de montaje sueltos o desgastados: tras impactos repetidos, el parachoques puede desplazarse o desengancharse, perdiendo capacidad de absorción.

Mantener el parachoques en buen estado no es solo una cuestión estética: de su integridad depende que cumpla su papel protector en el próximo golpe. Ante daños importantes, lo mejor es acudir a un taller para reparar o sustituir la pieza correctamente.

¿El parachoques protege a los ocupantes o al coche?

Principalmente protege la estructura del coche y componentes como faros o refrigeración en golpes de baja velocidad. De forma indirecta reduce el riesgo de lesiones, pero no es un elemento de seguridad para altas velocidades.

¿Se puede reparar un parachoques agrietado o hay que cambiarlo?

Depende del daño. Grietas y arañazos leves en plástico suelen repararse y repintarse, pero si la estructura o los soportes están comprometidos, lo más seguro es sustituir la pieza.

¿Por qué la mayoría de parachoques son de plástico?

Porque es ligero, barato, fácil de moldear y permite integrar sensores y luces. Además, absorbe bien los pequeños impactos deformándose sin transmitir toda la energía al resto del coche.

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