La tracción trasera en un coche, también conocida como propulsión o RWD (Rear Wheel Drive), es un sistema de transmisión de movimiento donde el motor transfiere su poder al eje trasero del vehículo. Este tipo de tracción se encuentra principalmente en coches con un enfoque deportivo debido a su capacidad para ofrecer una conducción más dinámica y ágil. Aunque su origen se remonta a los primeros vehículos autopropulsados, este sistema sigue siendo relevante hoy en día, especialmente en coches de alta gama y vehículos de gran potencia.

Características de la Tracción Trasera en Coches

La tracción trasera se distingue por varias características notables que la hacen adecuada para ciertos tipos de vehículos y condiciones de conducción. Una de sus principales ventajas es el mejor reparto de peso entre los ejes delantero y trasero, lo que resulta en una mayor estabilidad del vehículo, especialmente al acelerar.

A diferencia de la tracción delantera, en la tracción trasera la dirección del vehículo se encuentra en el eje delantero, mientras que el motor impulsa el eje trasero. Este diseño permite una mejor tracción cuando se acelera, ya que el peso del vehículo se desplaza hacia atrás, mejorando así el agarre de las ruedas traseras.

  • Distribución del peso: La tracción trasera favorece un equilibrio de peso más uniforme entre ambos ejes, lo cual es crucial para la estabilidad en la conducción.
  • Menor esfuerzo de la dirección: Al no cargar tanto el eje delantero, la dirección asistida requiere de menos esfuerzo.
  • Comportamiento en seco: En condiciones de asfalto seco, la tracción trasera proporciona un mejor agarre comparado con la tracción delantera.

¿Cómo Funciona la Tracción Trasera en un Coche?

El funcionamiento de la tracción trasera se basa en un sistema de transmisión que canaliza la potencia del motor hacia las ruedas traseras. Este sistema es particularmente efectivo para vehículos que requieren de un mayor control y estabilidad al acelerar, como es el caso de los deportivos.

El motor, que puede estar localizado en la parte delantera, central o trasera del vehículo, se conecta a través de un eje de transmisión al diferencial trasero. Este diferencial distribuye la potencia a las ruedas traseras, permitiendo así una propulsión efectiva.

Una de las grandes ventajas de este sistema es que permite que las ruedas delanteras se encarguen únicamente de la dirección, facilitando un manejo más preciso en condiciones de aceleración, especialmente al salir de curvas. Sin embargo, esta configuración también tiene el potencial de sobreviraje, donde las ruedas traseras pueden perder tracción y deslizarse, lo que puede ser un desafío en condiciones resbaladizas.

Traccion Trasera del Coche 2 | Avanti Renting

Partes Principales del Sistema de Tracción Trasera

El sistema de tracción trasera de un coche se compone de varios elementos fundamentales que trabajan en conjunto para transmitir la potencia del motor a las ruedas traseras. Cada componente juega un papel crucial en el rendimiento y la eficacia del sistema.

  • Eje de transmisión: Conecta el motor con el diferencial trasero, transmitiendo la fuerza necesaria para impulsar el vehículo.
  • Diferencial trasero: Distribuye la potencia entre las ruedas traseras, permitiendo que giren a diferentes velocidades, especialmente al tomar curvas.
  • Suspensión trasera: Proporciona estabilidad y absorción de impactos, crucial para mantener el control del vehículo.
  • Ruedas traseras: Son las que reciben la potencia del motor y proporcionan la tracción necesaria para el movimiento del coche.

Averías de la Tracción Trasera más Frecuentes

A pesar de sus ventajas, el sistema de tracción trasera no está exento de problemas y puede sufrir de diversas averías a lo largo del tiempo. Entre las más comunes se encuentran fallos en el diferencial trasero, que pueden causar ruidos anormales y pérdida de eficiencia en la transmisión de potencia.

Otro problema frecuente es el desgaste o daño del eje de transmisión, que puede generar vibraciones y pérdida de potencia al conducir. Además, el sistema de suspensión trasera también puede sufrir desgaste, lo que afecta la estabilidad y comodidad del vehículo.

Para evitar estas averías, es esencial realizar un mantenimiento regular del sistema de tracción trasera, asegurándose de que todos los componentes estén en buenas condiciones. Esto incluye revisiones periódicas del diferencial, el eje de transmisión y la suspensión, así como la alineación y balanceo de las ruedas traseras.

Artículos Relacionados

¡NO TE PIERDAS NINGUNA DE NUESTRAS OFERTAS SEMANALES!

    ";